El auditor Lisandro Teszkiewicz habla de "escandalosa gestión que afecta a más de 40 mil hogares".
Un reciente informe de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) volvió a poner bajo la lupa la gestión del Gobierno porteño. El informe sobre el Programa “Ciudadanía Porteña. Con Todo Derecho”, detectó una serie de irregularidades que van desde la falta de manuales y protocolos para administrar el programa hasta deficiencias en los controles, problemas presupuestarios e inconsistencias en la información necesaria para evaluar sus resultados.
El informe evidenció por ejemplo, que los hogares unipersonales beneficiarios recibieron un 23% menos de lo que les correspondía, se les otorgó un total de $558.000, cuando de acuerdo con la evolución de la Canasta Básica Alimentaria, el monto debió haber alcanzado los $686.269. Durante el mismo período, el programa registró 63 modificaciones presupuestarias, por un lado se redujeron sus créditos en más de $31.587.115.768,00 y, por el otro, se incrementaron en $55.838.801.589,00, de los cuales $ 27.008.452.271,00 fueron por orden de la Legislatura. Para el Auditor General por la oposición, Lisandro Teszkiewicz, los datos exponen una contradicción en las prioridades de la gestión: “Primero hicieron aprobar un presupuesto para este programa, después se la pasaron quitándole fondos por 31 mil millones, la Legislatura le devolvió 27 mil, y sin embargo la ayuda alimentaria que recibieron los hogares monoparentales quedó un 23% debajo de lo necesario”.
Además el programa no cuenta con protocolos ni manuales de procedimientos para notificar y realizar el seguimiento de los hogares beneficiarios ante situaciones que pudieran poner en riesgo la continuidad del subsidio. Tampoco realiza controles vinculados a la salud, como los controles médicos periódicos y el cumplimiento del calendario obligatorio de vacunación.
Respecto a la administración interna se evidenció la falta formal de un procedimiento para implementar las acciones destinadas a los beneficiarios, como los aspectos vinculados a la inscripción, la difusión y el contenido de los talleres, ni las responsabilidades de las áreas involucradas. “No estamos hablando de un detalle administrativo. Es un programa que asiste a decenas de miles de hogares y que funciona sin manuales específicos, protocolos y sin controles, es especialmente grave que se abandonen los controles médicos obligatorios y el calendario de vacunación”, agrega el Auditor peronista.
A esto se suma que el componente “Red Primeros Meses” no contaba con una apertura presupuestaria específica. Sus gastos fueron ejecutados a través de los créditos correspondientes a Ciudadanía Porteña, sin una asignación diferenciada que permitiera identificar claramente los recursos destinados a ese componente.
“Después de tantos años de gestión, resulta inadmisible que todavía encontremos recursos sin una trazabilidad clara y programas que no permiten identificar con precisión cómo se ejecuta el presupuesto. Como vemos en todos nuestros informes, la falta de información y de control siempre termina debilitando la transparencia”, Agregó el Auditor peronista.
Las deficiencias encontradas dificultan verificar los desvíos registrados, evaluar la eficacia en la asignación y utilización de los recursos públicos y conocer con precisión los resultados de una política que durante 2024 alcanzó, en promedio, a más de 41 mil hogares.
El informe expone así una cadena de problemas que atraviesa la gestión del programa: una prestación que quedó atrasada frente a la Canasta Básica Alimentaria, ausencia de procedimientos formalizados, controles insuficientes, dificultades para seguir parte de los recursos y problemas en la información necesaria para evaluar los resultados.
“Estas irregularidades no son gratuitas; como muestra alcanza con ver que el 20% de los beneficiarios, a pesar de recibir la ayuda, siguen debajo de la línea de indigencia. El problema no es solamente cuánto dinero se destina. También importa cómo se administra, cómo se controla y qué resultados se obtienen. Esta auditoría muestra que el Gobierno porteño sigue la política de empeorar la calidad de vida de todos los porteños, mientras se enriquece los bolsillos de unos pocos”, sostuvo Lisandro Teszkiewicz.








