Se necesitan $2 millones para no ser pobres.

La inflación en la Ciudad de Buenos Aires mostró una marcada aceleración al inicio de 2026, con un fuerte impacto en el costo de vida de los hogares. Según informó el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina el umbral de indigencia, aumentó un 5,6% durante enero, registrando la suba más alta de los últimos diez meses y siendo superada únicamente por el pico observado en marzo de 2025. Este incremento elevó significativamente los ingresos necesarios para cubrir las necesidades mínimas de subsistencia: una familia tipo compuesta por una pareja propietaria con dos hijos pequeños necesitó $767.413 para no caer en la indigencia.

Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que además de alimentos incluye bienes y servicios esenciales como transporte y vestimenta, se incrementó un 3,7% en el mismo período. De esta manera, ese mismo grupo familiar requirió ingresos mensuales por $1.396.660 para no ser considerado pobre. Asimismo, las mediciones oficiales muestran que para alcanzar el nivel de clase media se necesitaron ingresos superiores a los dos millones de pesos mensuales.

A diferencia de las estadísticas nacionales elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el organismo porteño clasifica a los hogares no pobres en distintas categorías según sus ingresos. Dentro de esta segmentación se encuentran los “no pobres vulnerables”, con ingresos de entre una CBT y $1.760.925,78; la “clase media frágil”, con ingresos de hasta $2.201.157,23; el “sector medio”, con ingresos mensuales de hasta $7.043.703,15; y los “sectores acomodados”, cuyos hogares superan los siete millones de pesos mensuales. En conjunto, los datos reflejan una creciente presión sobre el poder adquisitivo y una suba sostenida de los umbrales necesarios para mantener condiciones de vida básicas y medias en la ciudad.